Hechos de metal de verdad. Como los de antes.
Un Cocoro es un camioncito de metal hecho a mano. Lo diseñas aquí, en el taller 3D (colores, gráficos y extras), y después se construye de verdad, tal como lo viste en pantalla.
No salen de una línea de producción: cada uno se pinta, se imprime y se arma a mano, en tandas pequeñas.
Cocoro nació de una idea bastante simple: volver a hacer juguetes como antes.
De esos que tenían peso. Que eran de metal. Que se rayaban, se abollaban y, en lugar de ponerse viejos, parecían ir acumulando historias.
Siempre me han fascinado los objetos bien hechos: las herramientas, los carros antiguos, los juguetes de hojalata y esos pequeños vehículos de otra época que podían pasar de una generación a otra. En algún momento empecé a preguntarme qué pasaría si tomáramos esa manera de fabricar y la trajéramos de vuelta, pero usando las herramientas que tenemos hoy.
Así comenzó Cocoro.
En un pequeño taller en Costa Rica empezamos a cortar y doblar lámina, imprimir piezas en 3D, probar remaches, diseñar llantas, mezclar colores y construir prototipo tras prototipo.
Muchas cosas no funcionaron a la primera.
Y eso terminó siendo parte de la idea.
Porque Cocoro no nació de una línea de producción. Nació del proceso de hacer cosas con las manos, equivocarse, ajustar y volver a intentarlo.
Cada Cocoro comienza como piezas separadas. Metal cortado y doblado. Componentes fabricados especialmente para cada modelo. Pintura aplicada en el taller. Gráficos, pequeños detalles y finalmente los remaches que mantienen todo unido.
Después aparece algo que antes no existía.
Un pequeño vehículo con su propio carácter.
Nos inspiran los camiones de trabajo, las granjas, las gasolineras de carretera, los talleres, los vehículos de reparto y los juguetes industriales de mediados del siglo pasado. Pero no queremos simplemente reproducir el pasado.
Queremos imaginar un pequeño mundo que podría haber existido.
Un mundo de camionetas de granja, furgonetas de plomeros, camiones de bomberos, vehículos de expedición y máquinas construidas para trabajos que quizá nunca existieron.
Y queremos que quien recibe uno también pueda formar parte de ese proceso: escoger colores, piezas, gráficos y detalles hasta crear un Cocoro que se sienta suyo.
Por eso no pensamos en ellos simplemente como juguetes.
Son pequeñas máquinas hechas para jugar, exhibir, coleccionar y, con suerte, conservar durante muchos años.
Porque todavía creemos que algunas cosas deberían fabricarse lentamente.
Que deberían poder repararse.
Que deberían mostrar las marcas del tiempo.
Y que un objeto pequeño puede guardar una historia enorme.
Cocoro Motors
Principalmente, de metal.
La carrocería de cada Cocoro comienza como una lámina plana de acero. Se corta, se dobla y poco a poco empieza a tomar la forma de un pequeño vehículo.
Las diferentes partes se unen con remaches metálicos, visibles a propósito. No intentamos esconder cómo está construido un Cocoro. Al contrario: los remaches, las uniones y las pequeñas piezas mecánicas son parte de su carácter.
Algunas piezas necesitan formas que serían prácticamente imposibles de fabricar en lámina a esta escala. Parrillas, faros, interiores, volantes y otros pequeños componentes se fabrican utilizando impresión 3D en resina.
Las ventanas son transparentes. Las llantas combinan aros fabricados especialmente para el modelo con neumáticos de goma.
Después viene la pintura.
Cada carrocería recibe primer, color y acabado en el taller. Los gráficos y pequeños rótulos terminan de darle identidad a cada vehículo.
No hay una gran máquina de la que salga un Cocoro terminado.
Hay muchas pequeñas operaciones.
Cortar. Doblar. Imprimir. Lijar. Pintar. Remachar. Ensamblar.
Y al final, revisar cada uno con las manos.
Por eso, aunque dos Cocoros tengan el mismo modelo y el mismo color, nunca serán completamente idénticos.
Y nos gusta que sea así.
Porque un Cocoro no está hecho solamente de acero, resina, pintura y goma.
Está hecho de muchas pequeñas decisiones.
Y de bastante tiempo.
Eliges el modelo, el color de cada pieza, los gráficos y los extras en el taller 3D.
Diseña el tuyo →La lámina de hierro dulce se corta y se dobla a mano, y se une con soldadura de aleación de plata y soplete de oxiacetileno.
Parrillas, faros, interiores y volantes se imprimen en resina y se lijan a mano.
Primer automotriz, color y acabado, capa por capa.
Las marcas que elegiste se serigrafían sobre la pintura.
Carrocería, detalles, ventanas y llantas se unen con remaches, pieza por pieza.
Cada uno se revisa con las manos antes de salir. Por eso no hay dos idénticos.
Se empaca con cuidado y sale hacia tu garage.
Datos de referencia del modelo Pickup. Otros modelos pueden variar en medidas, peso y tiempo de fabricación.